Productores, industriales, técnicos y funcionarios de Mendoza definirán los costos de los productos de esta temporada.

Los representantes del sector primario y del eslabón industrial de distintas producciones frutícolas de Mendoza comenzarán este mes a definir, en base a costos y proyecciones, los precios y las condiciones de pago en la temporada que está iniciándose. La llamada Mesa de Concertación comienza en los próximos días con el durazno, y contará con una “pata” del Gobierno y otra técnica.

La convocatoria oficial a cada mesa en “un ámbito no estatal” se realiza habitualmente un mes antes del inicio de la cosecha respectiva, que este mes de noviembre coincide inicialmente con durazno y ciruela.

La principal premisa que se busca es tratar temas clave de las transacciones comerciales, como costos de producción, calidades de los productos, situación de mercados, precios de referencia, plazos de entrega de materias primas y modalidades de pago.

“Estas mesas están vinculadas a la ley de contratos vigente desde 2018 en Mendoza. Se trata de formalizar condiciones en base a indicadores sobre cómo viene la temporada”, señaló José Cortez, director de Fiscalización y Control de la Provincia, sobre la transparencia y el equilibrio que se busca con la nueva herramienta que debe activar por el organismo.

Expectativas

Con alrededor de 1.000 productores y 20 fábricas, desde el sector del durazno industrializado ya están “calentando motores”. El ciclo 2020-21, marcado por la pandemia, no será uno más: si bien la cosecha promete 15 % más que las 68 mil toneladas del 2019, la industria, una excepción a la parálisis económica en cuarentena, gracias a la demanda sostenida de alimentos se quedó sin stock.

Por el momento, la única referencia son los $17 por kilo que terminaron pagándose el año pasado. Según José Luis Giulian, de FEPEDI (Federación Plan Estratégico del Durazno para Industria) “con una cosecha afectada por las heladas de setiembre, esperamos ponernos de acuerdo en un precio rentable: el productor tiene inflación en dólares y necesita financiar capital de trabajo”.

Las estimaciones indican que, frente a una producción normal (35 mil kilos por hectárea), en algunas zonas los rendimientos apenas llegan a la mitad. Por eso, la ventaja está del lado de los productores que puedan recoger su producción.

“Como la industria se quedó sin “carry over”, quien tenga materia prima podrá defenderla: el kilo no puede valer menos de u$s0,18/0,20, y si está todo dolarizado, que los contratos también se manejen así. En cuanto a plazos, lo normal es terminar de cobrar en junio, pero hay fábricas que recién cancelan en setiembre cuando se aseguraron el producto en febrero”, asegura Giulian.

Del lado de las industrias, se sabe que la negociación no será fácil. Y también exponen sus números de cara a la primera reunión con los representantes del sector primario.

Para los elaboradores, el “corset” es el precio internacional de la lata de durazno, que no supera los u$s 0,26. Y un costo acumulado que, incluida la hojalata, representa alrededor del 85%, con lo cual la unidad terminada no debería perforar los u$s 0,60, algo remoto en el contexto actual.

En el medio está el control de precios, frente al que la industria se muestra reticente y puede ser una variable. Raúl Giordano, de Cafim, admite “malestar” por la prórroga de Precios Máximos (no se autorizó una actualización de la lista), y que “se había convenido no seguir. Por eso estamos evaluando si habrá asistencia”.

Cuándo, dónde y cómo

El cronograma de convocatorias a la discusión arranca el miércoles 11 de noviembre a las 10 de la mañana con el sector del durazno. Doce días después (lunes 23) es la fecha prevista para hacer lo propio con la ciruela, en tanto que el 1 de diciembre será el turno de pera y manzana. El calendario previsto sigue en el 2021: el 18 de enero con la uva y el 15 de febrero con la aceituna.

Como punto de encuentro se decidió convocar a cada Mesa en las oficinas del Parque TIC (Rafael Cubillos 2056, Godoy Cruz). El Gobierno, a través de Fiscalización, quiere asegurarse la mayor participación posible: por eso, los interesados (no particulares) tendrán tiempo de inscribirse hasta dos horas antes de cada encuentro, con su propuesta específica.

Lo cierto es que a cada Mesa podrán sentarse 7 representantes, entre Gobierno, sector productivo (2) e industrial (2). Salvo los referentes técnicos invitados, tienen derecho a voz y voto y las decisiones deberán tomarse por consenso: para eso, como en una suerte de paritaria (aunque sin la presencia del sindicato), hay un plazo predeterminado de 10 días corridos para negociar e incluso tomar cuartos intermedios a fin de analizar ciertas propuestas si es necesario.