Para que los productores sobrevivan a la crisis de las economías regionales, se necesita un mercado regularizado, que fije reglas claras entre la industria y la producción primaria.

Con motivo de celebrarse el aniversario número 100 de la Cámara de Comercio, Industria y Agropecuaria de San Rafael, la entidad del sur mendocino ha convenido realizar encuentros previos con las principales entidades territoriales de Mendoza, a efectos de elaborar un trabajo de base en búsqueda de soluciones para el sector primario de la producción, hoy inmerso en una crisis terminal.

El primer encuentro será este sábado 6 de abril, y la Sociedad Rural del Valle de Uco aprovechará está comunión de Cámaras productivas para plantear el eje fundamental que viene abordando y desarrollando con sus productores primarios y la entidad nacional a la cual pertenece, Confederaciones Rurales Argentinas. Un eje que se basa en un trabajo técnico, potenciado durante el año 2018, que plantea y propone la formación de un Mercado Transaccional Institucionalizado.

“Somos productores primarios, y también empresarios. Es decir, somos pequeños empresarios que en estos años hemos perdido notablemente por la concentración económica”, es el principal planteo de los miembros asociados a esta entidad del Valle de Uco. Y esto será observable a través del último Censo Agropecuario: en donde se observa que se han perdido innumerables unidades productivas, pequeñas y medianas.

El tema central que la Sociedad Rural del Valle de Uco considera que debe ser instalado en las economías regionales es: NO PERDER MÁS PRODUCTORES PRIMARIOS. La forma de no perderlos es cambiar el sistema de transacción comercial entre la producción primaria y la industria. Para establecer un modelo de transacción comercial en la provincia de Mendoza, hace poco se probó la Ley N° 9133, muy resistida por los bodegueros. Y en la sanción de esta Ley se propuso incorporar más actividades. Pero entendemos que es importante “completar” esta Ley, especialmente en su reglamentación. O efectuar una nueva Ley en donde se establezca la creación de pizarras de referencia, de mercados institucionalizados; una legislación que pueda establecer u originar actividades sustentables para ambos sectores, tanto para la industria como para los productores.

Estos años la economía fue ajustada sobre las espaldas del productor primario, quien no pudo evolucionar en sus herramientas, ya sea para la incorporación de nueva tecnología o como en su competitividad. Y lo que es peor, el productor fue desapareciendo. A partir de esta situación, se potenció la concentración económica: cada vez más hay pocas empresas que centralizan la producción y la industrialización de esos productos. No obstante, hoy estamos a punto de poder salvar un universo de productores en los distintos oasis de Mendoza. Esto, representará una acción fundamental para que la integración sea horizontal y no vertical -como lo es hoy_ una realidad que genera una relación desigual que deja a muchos productores afuera de su actividad.

La posición de la Sociedad Rural del Valle de Uco frente a las economías regionales es construida en conjunto con  Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). La situación de la uva, la fruta, el ajo, es similar a la del algodón y la leche. Es decir, éste es un problema de las economías regionales de todo el país, por ello es un eje de trabajo de CRA. En nuestro caso particular, como entidad consideramos que en Mendoza existen herramientas que se pueden refuncionalizar, entre las mismas se puede plantear la creación de un nuevo Plan estratégico de desarrollo de la Vitivinicutlrua, que no  esté integrado en su mayoría por bodegueros (lo que motiva  la posición dominante) sino con mayor presencia de los productores primarios. Otra alternativa  puede ser lo que hemos planteado en reiteradas oportunidades: refundar instituciones muy importantes que en su origen fueron muy útiles para el productor primario. Por ejemplo el INTA, un organismo nacional que debe dejar de ser una institución militante, y debe volver a sus orígenes de transferencia tecnológica hacia la producción. O el caso del IDR, un organismo que consideramos actualmente se ha desvirtuado. En síntesis, lo que queremos decir con esto, es que existen instituciones y organismos (entre los nombrados) que deberían estar estudiando con certeza, realidad y sinceridad nuestro sector. Principalmente pensando cómo podemos generar pizarras de referencias y protocolos de calidad para nuestros productos, y ver si logramos alcanzar un Mercado Transaccional Institucionalizado.

Nuestros sector, al momento de generar transacciones con la industria (es decir, vender lo que producimos) debe saber qué tiene, qué quiere vender, y qué representa el producto en el mercado. Es decir, debemos saber qué estamos vendiendo. NO podemos seguir entregando nuestra mercadería, parte de nuestra propiedad  (lejos está  de ser reconocida como tal) cuando no nos dan precio ni fecha de pago.

En definitiva, el problema de las economías regionales radica en un elemento: EL PRECIO. El valor de la producción organiza al productor y ordena la actividad. A partir de allí podemos hablar de la otras situaciones y necesidades: créditos blandos para renovar tecnología, energía renovables, un nuevo sistema para adquirir mano de obra diferenciado para las economías regionales, y demás necesidades. Pero lo que dispara nuestro principal problema, causante de la profunda crisis que actualmente tenemos, es EL PRECIO: CUÁNTO VALE MI PRODUCTO, QUÉ REFERENCIA TENGO EN EL MERCADO Y CÓMO LO VOY A COBRAR. Si esto no está claro, todo lo demás no sirve.