Por Mario Leiva.

Para transformar una gigantesca crisis en una oportunidad, nuestro sector necesita que los legisladores nacionales y provinciales, junto con el gobierno de la provincia, se pongan al frente de esta demanda.

En estos días comienza el Censo Nacional Agropecuario, una nueva oportunidad para ver que nuestro campo fue devastado por las pésimas políticas para las economías regionales.

La solución no la tienen ni los columnistas especializados, ni los economistas, sino la política. Para eso los hemos votado, para que se ocupen.

Lo primero que hay que aclarar es que los productores primarios mendocinos, los que sobreviven a la concentración económica, están vigentes por su tenacidad, y su creatividad para defenderse de un sistema perverso que tiene como resultado que aún trabajando con su capital al frente, se funden.

Un AXIOMA irrefutable de nuestra economía, es que si no hay rentabilidad no es sustentable.

No creemos en fórmulas ortodoxas, pero sí hay algo cierto, y es que debemos trabajar sobre nuestros costos, las condiciones impositivas y la situación laboral. Como ER debemos tener un Régimen Diferencial, tanto impositivo como laboral, distinto al que actualmente tienen las producciones extensivas. Y además, incorporación a las tecnologías con plazos y créditos blandos para nuestros pequeños y productores.

Todo indica que pasada esta crisis cambiaria, el equilibrio llegará y se va a reflejar en los precios, pero tendremos que trabajar sobre los costos, y sobre las condiciones que faciliten que la producción primaria sea rentable.

Para comenzar con un orden, nosotros deberíamos pensar en este momento en que se termine de gestar la Ley de vinculación entre la producción primaria y las bodegas. Es decir, que la Ley finalmente salga. Es una herramienta necesaria dado que, el productor debe entender que no entrega su producto sino que lo vende. Por otro lado, el bodeguero debe aceptar que tiene que pagar la uva, el Estado provincial y nacional tiene la obligación de que las partes privadas mantengan un equilibrio en la transacción. Esto está regido en nuestra Constitución y en nuestro Código de Comercio. La Ley está, hay que cumplirla.

Si quiero hacer vino tengo un marco legal, ya está la Ley; pero también debo tener la libertad de vender parte de la uva -o totalmente- pero siempre con precio acordado y plazo determinado.

Para la horticultura y fruticultura el inconveniente que nos han manifestado los legisladores provinciales es que, muchos productores están en la economía informal y estarían imposibilitados a realizar un contrato. Entonces acá el problema se subvierte, por ello hay que generar herramientas para que estos productores estén en una economía formal que no es la que existe en este momento en el país. Hay que rearmarla para este segmento de productores.

Para estos propósitos, van a ser necesarios y muy interesantes los resultados del Censo Agropecuario Nacional. Desde esta entidad, pedimos a nuestros productores que colaboren para su buena realización. Estamos seguros que los datos de la realidad van a fortalecer el pedido de soluciones.