Parece que no podemos salir del círculo vicioso que tiene nuestra economía, y lo que parecía un cambio, una propuesta diferente, como se dice hoy “disruptiva”, innovadora, termina cometiendo los mismos errores y repitiendo las mismas recetas.

La semana pasada nuevamente se habló de poner, restringir, ralentizar la baja de las retenciones, instalando en la agenda pública la discusión si fue una buena medida haber sacado parte de este impuesto distorsivo.

No es mi objetivo defender la rentabilidad del sector agropecuario, pero sí me gustaría dar algunos ejemplos, hablar sobre el “derecho a la propiedad” y dejar algunas definiciones.

En el libro “Por qué fracasan los países”, de Daron Acemoglu y James A. Robinson, se desarrollan los conceptos de Instituciones Extractivas e Instituciones Inclusivas. Las primeras son aquellas donde el Estado, generalmente gobiernos absolutistas, extraen todos los recursos de un país para beneficio propio o de una casta selecta. Las inclusivas, en tanto, son todo lo contrario. Son países que han tenido una democracia por más de 100 años, forjada a partir del respeto por el derecho a la propiedad, fomentando el voto libre e igualitario e incentivando la innovación y el desarrollo de las industrias.

Siaka Stevens fue el presidente de Sierra Leona entre 1971 y 1985, luego de que este país fuera dejado por las colonias británicas. Stevens lejos de instalar la democracia, profundizó la forma de extraer los recursos de su país.

En 1949 el Estado Colonial creó la Junta de Comercialización de Productos, donde el Estado le compraba al productor agrícola y se quedaba con una diferencia. En el 2000, Sierra Leona se vio sumida en una crisis ya que Stevens llegó a colocar una retención del 90% a los productos agropecuarios, no quedando más recursos disponibles. Esto es un ejemplo extremo de instituciones extractivas y un modelo que se repite en países de América Latina.

En un seminario, Ricardo López Murphy manifestó que “los países que más progresan en el mundo, los que más calidad de vida ofrecen a sus habitantes, son los que tienen un fuerte respeto al derecho de propiedad y tienen un fuerte marco legal”. Eso no es casualidad; se puede decir que sus palabras son parte de la definición de las instituciones inclusivas.

Pero como reflexión de lo que está pasando hoy, me quedo con los conceptos de Dr. Ernesto S. Liboreiro: “los países que aplican retenciones, lo hacen para generar ingresos fiscales, pues no cuentan con sistemas de recaudación impositiva eficientes”. Este Estado sigue siendo ineficiente no sólo por su matriz recaudatoria sino por su gasto incontrolable.

Me gustaría dejar un mensaje para todos los economistas o asesores políticos: copien a los países que lograron tener instituciones inclusivas, que respetan el derecho a la propiedad, con procesos participativos, que dan previsibilidad, incentivan la producción agropecuaria e industrial, generando confianza a mediano y largo plazo.

El autor es dirigente agropecuario y coordinador del Área de Formación de la Sociedad Rural de Jesús María

Fuente: La Nación diario

Por: Luis Picat