Debemos combatir la Lobesia dentro de la planificación que nos hemos propuesto. Se necesita de esta campaña para tener cosecha; si no lo hacemos perjudicaremos nuestra producción y el trabajo realizado hasta ahora.

Para combatir una plaga como la Lobesia Botrana, el año pasado se generó una campaña que evaluada en términos de efectividad fue muy buena. Sin entrar en detalles de la resistencia a los métodos que se generó el año pasado en el combate a la Polilla de la vid, (avión pulverizador, BT, y diversas situaciones que debimos afrontar y enfrentar) el impacto de la lucha contra la Lobesia en el Valle de Uco dio un porcentaje aproximado del 65% de reducción de la plaga.

Si la plaga se presentó por un error del Senasa y si hoy los fondos faltan es porque hay una Ley Nacional que no fue reglamentada y ni siquiera fue fondeada en el presupuesto Nacional. Es decir, esto no es un problema de los productores sino que es un trabajo que deben aclarar nuestros legisladores nacionales y provinciales, quienes deben decidir que ordenar estos aspectos.

La Polilla está por venir, tenemos y debemos comprar los insumos para no tirar la plata del año pasado y, principalmente seguir con el trabajado iniciado para básicamente ir teniendo una mejor cosecha, que de eso se trata.

¿Dónde está parado el productor frente a esta situación? 

En un contexto de baja rentabilidad, y en muchos casos rentabilidad negativa; costos volátiles y en ascenso. A esto se le agrega el tener que pagar la solución de un Programa que nació como Nacional y con un cuadro regulatorio más favorable del que se nos presenta hoy, es difícil aceptarlo.

Desde la Sociedad Rural del Valle de Uco, creemos que tenemos que pagar menos impuestos, y tener posibilidades de ingresar tecnología a la generación de energía. En una palabra bajar los costos, tantos estructurales como laborales, y acceder a financiamientos para que el productor pueda incorporar tecnología. Hasta que no combinemos estas variables, nuestro campo no tiene salida.

Ya sabemos que el Ingreso Bruto en cuatro años se extingue, deberíamos tener la misma expectativa para otros impuestos distorsivos que hoy pagamos.

Para la dirigencia rural plantearle a los productores que para combatir una Plaga vamos a tener que hacer un aporte privado que no estaba previsto en estos términos, es muy difícil, pero hay que hacerlo, porque si no combatimos la maldita Polilla no tenemos uva.

Esta es una visión consensuada con los productores que se apoya en la realidad y no en el oportunismo político. Por ello, también es necesario informarle a algunas entidades productivas que nosotros somos una entidad que viene trabajando por la Lobesia Botrana desde hace años. Y que al momento de criticar esta campaña, no se olviden que fuimos una entidad que el año pasado fue víctima de agresiones innecesarias y debimos salir a defender la campaña de pulverizaciones

Muchos dirigentes se enojan porque siempre elegimos el mal menor y terminamos pagando nosotros; es cierto, pero tenemos que mirar hacia adelante y juntos, no dividirnos, haciendo observar cuál es el proyecto productivo-agropecuario de nuestra provincia.

Los productores primarios sabemos cuál es; nuestra clase política no lo tiene claro. El problema está no solo está en la comunicación, sino que el recorrido debe ser distinto: no lo productores ir a Mendoza (al sexto piso) sino que el sexto piso camine todas las entidades junto con legisladores del distrito; y no que cada vez que tenemos un problema nosotros tenemos que dejar de trabajar, cayendo en pozo como hace más de 25 años lo estamos haciendo.

Hoy la emergencia es la Lobesia. Se necesita de la campaña de lucha contra la Lobesia Botrana, pero nuestro sector necesita un Proyecto económico para salir de la crisis y para seguir viviendo de nuestro trabajo. Ese diseño lo debemos realizar entre todos, pero muy especialmente nuestra clase política. Sería lamentable sacar la Ley provincial de combate de la Lobesia Botrana, y que los productores no puedan pagar.