El Ingeniero Alberto Lucero nos envía una reflexión acerca del evidente deterioro de nuestro planeta, el peligro del daño irreversible, la responsabilidad  que la política no asume y la ignorancia que sufre la temática en los medios.

Según la mitología griega,  Casandra era hija de Príamo, el rey de Troya y era una de las sacerdotisas de Apolo, quién le ofreció el don de adivinar el futuro, si le prometía un encuentro amoroso.

Casandra aceptó, pero una vez convertida en adivina, se olvidó de su promesa y entonces Apolo, viéndose traicionado, le mantuvo el don de adivina, pero la maldijo, anunciándole que nadie creería jamás en sus predicciones.

Así, cuando Casandra anunció la inminente caída de Troya, ningún ciudadano troyano dio crédito a sus vaticinios y cuando predijo el engaño con el Caballo de Troya, tampoco fue escuchada y de esa forma cayó la ciudad.

En los últimos años, al igual que Casandra, los investigadores que trabajan en comprender y anticipar los impactos del Cambio Climático, han sido desoídos y, por culpa del dios Mercurio, que en la mitología es el dios del comercio y la codicia, los grandes intereses de la industria del Petróleo y el Carbón, han ocultado sistemáticamente el tema.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, IPCC, por sus siglas en inglés, denuncia que el Cambio Climático está ocurriendo ya; que tendrá efectos más devastadores de lo previsto en evaluaciones anteriores, afectando sobre todo a los más pobres, y que generará conflictos muy  importantes, con catástrofes ya palpables, pues los fenómenos extremos han aumentado en frecuencia e intensidad.

Y esta capacidad de predecir los cambios en el clima ocasionados por las emisiones de gases de efecto invernadero, no se debe a un don del dios Apolo, sino al trabajo de miles de científicos durante décadas, que al igual que Casandra, parecen sufrir la maldición de que la sociedad no les cree y tampoco los escucha.

El futuro que nos pronostica el IPCC hoy es preocupante, pero si no hacemos nada, será catastrófico y, cada vez nos queda menos tiempo para poder frenar los impactos y poder controlarlos o, adaptarnos a ellos.

Si no se toman medidas contundentes y rápidas, vamos directo a un futuro de catástrofes naturales; hambrunas; flujos migratorios incontrolables y conflictos.

Hoy son visibles las consecuencias del cambio climático, que los seres humanos hemos provocado al emitir miles de millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera y los peores escenarios ya están a la vista, mientras la clase política no toma conciencia de este problema y no exige una solución real al mismo.

Si África es un continente que hoy está aquejado por hambrunas, pobreza y conflictos, del cual salen hacia Europa centenares de desesperados, ¿qué ocurrirá cuando esos desesperados sean millones?.

Cuando las tormentas de nieve paralizan el hemisferio norte;  cuando el aumento del nivel del mar daña las infraestructuras costeras; cuando huracanes intensos azotan Filipinas o inundan la ciudad de Nueva York, entonces los grandes medios de comunicación le preguntan a los científicos si tienen alguna explicación.

¿Tan débil es la memoria de los medios y de la sociedad que les cree, que no recuerdan las predicciones del IPCC?

Si seguimos consumiendo combustibles fósiles al nivel actual, vamos a un cambio climático global que puede causar una crisis económica mundial, por lo tanto habría que subvencionar ahora mismo la implantación de energías renovables, porque no van a ser los mercados, basados en la codicia como único motor, quienes resuelvan el problema del cambio climático.

Los líderes mundiales no han dado aún un solo paso serio y efectivo para afrontar el cambio climático y solo se limitan a decir que es un problema, pero ningún dirigente de peso, de ningún país importante, se obliga y obliga a sus empresas, a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.

El espacio dedicado en los grandes medios de comunicación a estos temas, es menor que el asignado al último gol de Messi o a la nueva novia de un político.

Y cuando el cambio climático nos vuelva a golpear, cada vez con más furia y más seguido, quizás alguien recuerde que Casandra, ya nos había prevenido.

Nosotros sugerimos que en lugar de cometer el mismo error de los troyanos, entren a cualquier buscador, como el Google y escriban:

DAÑOS POR CAMBIO CLIMÁTICO