Para el productor del Valle de Uco la solución se representa en el precio de la uva. En la venta de su producción, no sólo se refleja una transacción comercial sino que se determina la sustentabilidad de su trabajo.

No atender este punto de arranque es mentirse a la hora de ordenar las demandas del sector primario, que son muchas en este escenario de crisis, y de las cuales haremos una síntesis a continuación.

Aquellas situaciones que paralizan la actividad:

  • Queda claro que la uva del Valle de Uco ocupa el vértice de la vitivinicultura de Mendoza. Se caracteriza por ser varietal con un manejo de excelencia, debido al trabajo del productor y a la ubicación geográfica (latitud y altitud). En la región se producen uvas de diferentes calidades, todas buenas.
  • Según el relevamiento que realizó la Sociedad Rural, actualmente en Valle de Uco existen: 942 viñedos de hasta 25 hectáreas; 343 viñedos de hasta 75 hectáreas (que ya tienen problemas de rentabilidad); y 172 viñedos de más de 75 hectáreas; estos últimos están vinculados a las bodegas líderes y representan el 12 por ciento del total de los viñedos que hay en la región. Se debe remarcar que hace tres años atrás, los viñedos de más de 75 hectáreas representaban el 8 por ciento, un índice notorio que marca la tendencia de la concentración económica.
  • Para hacer un poco de memoria, hace unos años se realizó la reconversión vitivinícola (reemplazando los viñedos por varietales de alta calidad), con mucho sacrificio por parte de los productores, aunque con escaso y casi nulo crédito. A pesar del esfuerzo, no ha habido reconocimiento por parte de las bodegas, que a partir de su posición dominante colaboran en el padecimiento de nuestra actividad

 

Costos para producir entre 80 y 100 quintales de uva

Desde la Comisión Directiva de la Sociedad Rural del Valle de Uco, y miembros integrantes de esta entidad, queremos exponer el costo que tenemos entre 80 y 100 quintales de uva. Exponemos sobre este volumen, que es lo que les garantiza a las bodegas la mejor calidad enológica para sus vinos.

  • Mecanización: $19.743 que representan el 12,54 %.
  • Mano de obra: $44.263 que presentan el 28,11%
  • Insumos: $48.001 que representa el 39,49,%
  • Energía: $7.500 que presenta el 4,76%
  • Cosecha: $27.265 que presenta el 17,32%

Total de costos directos: $155.501

Sobre 100 quintales por hectáreas: costo total de 157.452 – Costo por kg: $15,74

Además, debemos sumarle el riesgo climático, que es por lo menos de un 10 por ciento más.

Lo enumerado anteriormente son costos directos, donde no se han considerados costos indirectos ni repuestos.

Costos de elaboración

Si el productor decidiera elaborar, el costo mínimo que le va a cobrar la bodega es el siguiente:

Se necesita 1,58 kilos de uva para hacer un litro de vino, lo que en valores representa entre 4$ y 6$ de costo por kilo.

Básicamente, el productor no dispone de capital para hacer frente a estos costos; tampoco hay posibilidad de crédito, con  posibilidad de sustentabilidad por las tasas actuales.

Retención a las exportaciones

Un costo nuevo que se le descuenta al productor (aunque lo pague la bodega): $3 por dólar que se exporta, lo que representa aproximadamente el 8 por ciento. Se está solicitando no aplicar esa retención, y que por el mismo monto de la retención se autorice a la bodega a descontarlo como Ganancias.

Por otro lado, la nueva normativa del Fondo Para la Transformación para llegar al  crédito pone más dificultades ante la crisis: ausencia de financiamiento con tasas inaceptables para nuestra actividad, con tarifas de riego agrícola imposibles de sostener. La realidad es que la situación actual nos está echando de nuestra actividad.

Valor de la uva

Para nosotros se debe pagar un precio sustentable, que es entre 0,80 y 1 dólar para el Malbec del Valle de Uco.

Durante la cosecha 2017 y 2018, los bodegueros deberían haber pagado valores muchos más alto: alrededor de 1,50 de dólar x kg. Estos valores hubieran permitido mantener rentabilidad y sustentabilidad al productor.

Desde esta entidad sostenemos

La rentabilidad hace sustentable nuestro trabajo y el Estado debe facilitar esto, poniendo freno a la industria en su posición dominante. Principalmente, el productor le vende la uva a la bodega, no se la entrega!

¿Qué está faltando? SE NECESITA un mercado institucionalizado. Este mercado se construye con herramientas que tengan precios y pizarras de referencia. El precio es un acuerdo entre privados; el Estado debe garantizar la equidad de la relación, para eso está facultado por la Constitución Nacional y el Nuevo Código Civil y Comercial de Argentina. El Poder Ejecutivo Nacional y Provincial son los únicos autorizados para disparar los artículos del Código Comercial. En este caso, el Poder Ejecutivo es el árbitro. Por eso es importante, para la relación entre la bodega y el productor, la Ley provincial N° 9133, de registración de contratos de compra y venta de uva. Una Ley aprobada recientemente. Creemos que nada puede estar fuera de esta Ley, y la ayuda que le llegue a la industria debe estar reflejada en esta legislación para que también le llegue al productor.

El precio organiza la actividad, después viene lo demás, como la soluciones, ya sea la organización social del productor, el asociativismo, cooperativa y demás. “Juntarme con otros para fundirme o vivir sometido a otro que le pone precio a mi actividad no sirve”, esa es nuestra concepción.

Por otro lado, consideramos que hay que desestimar las variedades de bajo valor enológico y los Malbec mejorados: es como tirarse un tiró en el pie.

En definitiva, en el Valle de Uco el productor se reconvirtió y es eficiente; nuestro esfuerzo y la inversión se centró en mejorar nuestra producción, pero resulta que ahora le falta el precio que justifique tanto trabajo y esfuerzo.

En una economía donde el costo fiscal es tan alto, y en donde todos deberíamos colaborar para bajarlo, es muy necesario que el precio surja de la cadena. Pero esto debe ser acompañado con medidas que hagan más competitivo al productor primario. Por ejemplo: la tarifa agrícola debe estar encuadrada en una tarifa productiva y no como servicio público. De qué vale tener un precio preferencial –que hoy es necesario- si mi producto no es rentable.