A quien fuera dos veces Presidente y que actualmente se desempeña como Vicepresidente de la Nación le encanta el humor y, según sus propias declaraciones, cuando es inteligente…más!
Seguramente la necedad nos impide siquiera sonreír con su humorada referida al incesante ataque y rotura de silobolsas, ataques certeros a la propiedad privada y al fruto del trabajo de alguien que se esfuerza, produce, invierte y apuesta por el país del que ella es la segunda autoridad, al menos en los papeles.
Hubiera preferido escuchar de su parte una declaración seria respecto al tema de inseguridad rural que preocupa y angustia a los productores agropecuarios de todo el país, e incluso a parte de los funcionarios de su coalición de gobierno. Una declaración más acorde a su investidura. Una declaración más acorde a los tiempos de necesidad de inversiones privadas que mitiguen los daños económicos derivados de pandemia y sus consecuencias. Una declaración más acorde a los dichos esperables de la segunda autoridad de cualquier país pretendidamente serio.
Pero una vez más la verdad nos estrella contra la realidad de habitar un país guiado por una clase dirigente que no está a la altura de los desafíos que le imponen los tiempos en los que le toca gobernar.
A quienes vivimos y trabajamos en el campo, junto a nuestra familia, alejados de numerosas comodidades habituales a las que se puede acceder en las ciudades, la burla de la Vicepresidente nos hiere y nos preocupa.
Bregamos por un país pujante, inclusivo, justo, seguro, competitivo, sustentable, con dirigentes que puedan mostrar éxitos rutilantes de su gestión de gobierno, un país que ofrezca oportunidades equitativas a todos quienes lo habitamos, un país que permita incluso que sus comediantes puedan dibujarnos sonrisas cotidianas fruto de su trabajo verdaderamente inteligente. Bregamos por un país serio.